Dame 5 minutos y haré que se pare el tiempo

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_Lo siento, pero no leo ese tipo de libros _.

Mi querido lector…Si pudiera ser ese ángel etéreo, esa luz fugaz y volátil que aparece y desaparece cuando se le antoja. En cierto modo, si pudiera ser ¿…?, sería todo lo que no soy. Porque ser un alma diferente, profunda, soñadora hasta la extenuación y frágil como el cristal de bohemia, no me permite ser todo lo que desearía. Porque no siempre la magia que proyecto me acompaña en cada uno de mis días.

Por ejemplo , en días en los cuales estoy firmando ejemplares sobre el atril de cualquier librería o tras el estand de las distintas ferias del libro en las que voy participando y me dirijo con una sonrisa espléndida a los viandantes que se acercan y les invito a conocer sobre la trama de mis novelas.

_Lo siento, pero no leo este tipo de libros _. Antes de que siquiera pueda finalizar mi frase de presentación es lo que os anticipais a contestar.

_De acuerdo, no pasa nada, muchas gracias _. Es lo que contesto con toda la sonrisa que aún me queda encajada en el rostro. Porque por contestar, contestar; ésto es lo que me gustaría contestar…

_Si no me das la oportunidad, no puedes saber si es o no tu tipo de lectura _. Pero en realidad, nunca es lo que respondo.

Como he dicho , no siempre la magia me acompaña, pero eso no significa que deje de agitar mi barita mágica y continuar sonriendo, esa barita que siempre llevo en el bolsillo para poder agitar en cuanto lo veo muy necesario. Como cuando ocurren momentos en los que me quedo con las palabras a medias en la boca, o cuando creo que soy menos por no ser lo suficientemente conocida o, aunque publique con editorial, no vea mis libros en el escaparate de las librerías o en el interior de ellas acompañando a muchos de los otros títulos de los tantísimos escritores que existen. O cuando voy a firmar ejemplares y ni tan siquiera ese día se ponen mis libros entre las estanterías visibles de la librerías de mi propia ciudad… Pero, como he dicho, agito mi barita y la sonrisa regresa a mi rostro y el brillo a mis ojos. Y entonces ocurren los pequeños milagros, se acerca alguien como tú, por ejemplo. Y escuchas, tocas el libro, lo palpas, lo ojeas. Haces preguntas. Te decides o te lo piensas, no es necesario llevártelo ese día y no tiene porqué gustarte lo que te cuente. Porque lo más importante, bueno seamos sinceros, casi lo más importante es; que me has dedicado unos minutos de tu valioso tiempo. Porque si no dejas que me presente no sabrás quién soy y de qué pie cojean mis historias, ¿verdad? Párate y piensa, puede que quizá te interesen y no lo sabías porque no conocías de mi existencia.

Voy a hacerte una sugerencia, en realidad déjame proponerte que me veas como un libro más de los que hay por ahí pululando cuando entras en las librerías para buscar alguna lectura interesante que llame tu atención porque no vas buscando un título en concreto. Imagina que soy sólo ese libro, vas paseando por los pasillos entre títulos y más títulos. De pronto la portada de uno hace que te fijes. Lo coges y empiezas a ojearlo, lees la sinopsis, pasas varias páginas, te detienes en leer algunas líneas. Vuelves a dejarlo y sigues buscando o puede que regreses y decidas llevártelo, o no… Pero has hecho algo que a muchos escritores nos da la vida y el aliento para continuar; te has detenido un momento a trastearlo, te has interesado al menos por conocer cuál es su trama, su género, y eso, ya es más que mucho para mí.

Te propongo entonces, mi querido lector, que hagas lo mismo cuando estoy yo. Cuando estamos los autores con nuestras novelas, firmando. Dedícame unos minutos, para escucharme, ojea el libro. No hace falta que te veas en el compromiso de llevártelo. Te puede o no interesar. Como cuando andas entre pasillos echando un vistazo y decidiendo cuál sí y cuál no. Habrá días en los que salgas de vacío de la librería y habrá otros en los que tirarás la casa por la ventana, o puede que sólo salgas con un libro, quizá el mío. Mira que sí de pronto descubres a un nuevo escritor que no sabías que existía y encima te empieza a encantar…

Te propongo: Dame 5 minutos y haré que se pare el tiempo.

No, no te des la vuelta. Espera, por favor.

Mírame unos pocos segundos .

Aguarda. Escucha.

¿Qué ves? Aquí, en mí.

Mira. Te doy mi alma, te la muestro entre los dedos de mis manos. También puedes contemplarla en estas páginas, mira…¿Me ves? Aquí, entre las palabras de mis historias.

¿Me acompañas?

¿Qué ves?

Yo, a ti.

Gracias…

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