Dicen que las palabras, las que se escriben, de alguna u otra manera nos salvan el alma en ciertos momentos de nuestra vida. Tanto si es para aliviar o sanar, emocionar, alegrar y hasta enfadar. De alguna manera la lectura de las palabras que conforman una historia, nos despierta algo en nuestro interior.

Ayer, fue el primer día de nuestro club de lectura «Otros Menesteres» y confieso que al acostarme en la cama por la noche, la adrenalina que aún sentía en el cuerpo no me dejaba conciliar el sueño. Porque no se trata de instigar a los demás el amor por la lectura, sino de algo más y, ese algo más lo vivimos ayer lunes en nuestro primer día del club que empieza a nacer con buenas vibraciones. Escuchar las opiniones de los integrantes, sobre lo que esperan del club, no sólo de la lectura, sino de los vínculos que empezamos a crear y sobre todo de lo que esperamos aprender y aportar, unos de otros; despertó en mí una ilusión nueva y me di cuenta de cuánto podemos hacer con las palabras que nos hacen crear no sólo historias, sino también conversaciones bonitas y profundas desde muchos puntos de vista. ¡Que maravilla es ser tan diferentes y, al mismo tiempo, lograr una afinidad común cada quince días con nuestras reuniones en el club!
Cualquier lectura, cualquier libro es bueno, porque no existen malos contadores de historias. Yo soy de las que piensa que: depende del momento en el que nos encontremos cada uno, lo que leamos tendrá un significado muy diferente si lo leemos en otras épocas de nuestra vida.
¿No es maravilloso tener más de una opinión? De eso se trata, de buscar el trasfondo de cada historia. Y lo especial es poder hacerlo en equipo y vivir la experiencia, (que puedo asegurar que por mínima que sea nos va a beneficiar).

Leer no es una competición.
Leer más de mil libros no te otorga el premio al mejor lector del año.
Leer es disfrutar , pausar y pensar. Debatir, comparar, es una introspección única. Un aprendizaje que no se extingue.
Leer es una terapia tanto si el libro te duele como si te hace reír. Al fin y al cabo, nuestras emociones van a despertar, hasta, casi por sorpresa. ¿No crees?
Mis queridos lectores: compartir y crear vínculos es el afán de este club de lectura «Otros Menesteres» y eres bienvenido.

