Al final se cae en la tentación de caer

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Fragmento Capítulo 7: La Mujer Vestida

_ Vamos a tener un rollo largo señor inspector _ dije coqueteando en cuanto pasó por mi lado disfrazado de inspector Gadchet atreviéndose a ponerme las esposas para detenerme en la fiesta de disfraces donde nos conocimos. Me clavó los ojos como un halcón a su presa y apretó bien fuerte los grilletes.

He leído que si el sexo no es extraordinario la primera vez o al menos fascinante en una primera cita, hay que dejarlo, apearse, cambiar de marcha y tomar otra dirección sin perder el tiempo en discutir. Pero la mayoría de mujeres no actuamos así en una primera cita con un amante, caemos sin remedio en la trampa de probar una vez más por si acaso y si cabe, otra más. Cuando eso sucede acabamos perdiendo un tiempo valioso en discusiones poco generosas porque no tenemos ni la menor idea de deshacernos de un tipo que nos está complicando la existencia. A las mujeres se nos convence con cualquier argucia y los hombres están acostumbrados a elegir pero no a ser rechazados del mismo modo que lo hacen con nosotras.

En esta tarde de domingo vuelvo a ser la de todos los días.

Una puta sin alma .

La que se prostituye.

La que se vende.

La que se convence poquito a poco de que no es un pecado hacerlo, ya no.

_ No seas pecadora_ parece decirme el reflejo en el espejo cuando me miro al levantarme de la cama. Pero no soy una pecadora por carecer de alma, lo soy por ser como las mujeres a las que acabo de mencionar, las que caemos en la trampa, las del por si acaso. Hace dos sábados, abandoné a un amante de esos de sexo poco extraordinario y fascinante. Debí haber sido educada tras nuestra primera cita y no dar pie a una segunda o a una tercera, pero caí en la trampa aún con la gran decepción sexual. Tal vez es que no quiero ser tan distante con los amantes como lo soy con los clientes y, a pesar de que no les quiero dejo que me quieran o se encariñen. Pero cuando han traspasado la línea prohibida y se topan con la señal de stop, no sé cómo deshacerme de ellos con la idéntica facilidad que tengo con los clientes.

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Escribir sobre alguien es tan difícil como no hacerlo.

Porque cuando lo haces, vuelves a romperte y las heridas tranquilas se espabilan y el dolor se revive como al principio de la pérdida.

Cuando hablo de la protagonista de la 2ª novela de la trilogía «Crónica de un periodista en paro»; La Mujer Vestida. Descubro que este personaje, llamado el ángel negro, está conformado de defectos, miedos e inseguridades que la llevan a caer en la tentación de caer. Su mente llega a ser incontrolable en el último periplo de su vida porque la fuerza de voluntad al fin cede y como he dicho, al fin cae en la dulce tentación de caer y seguir cayendo.

La percepción que ella tiene sobre los seres humanos no es otra que la de no ser ángeles que vuelan. Piensa también que la humanidad siempre trata de levantarse en cuanto vuelve a caer por más caídas que hayan en todas las vidas que les acontezcan. Sin embargo piensa, que nadie, ni un ser humano es un ángel ni lo más parecido, y que las cargas de todo lo acontecido son tan pesadas que los residuos del lastre acumulado pesan tanto, que no es posible volver a subir y volar como ángeles etéreos, inocentes y exculpados de esas cargas del pasado. Está convencida y cree con firme conciencia, que aún volviendo a levantarse y subir, es sabido que la humanidad carece de alas y al final caerá en la tentación de caer. Como ella, que nunca deja de hacerlo y así darse cuenta que no es más que el reflejo de su espejo que la convierte en la de todos los días y no en la que fue.. Hoy, es la que se prostituye. La que se vende. La puta sin alma. Aunque trate e convencerse con todo el ahínco posible de que ya no es un pecado hacerlo.

Puede que nuestra protagonista no tenga muchas opciones para continuar levantándose y seguir adelante con todo el lastre de su pasado.

¿Y si no depende de ella? ¿Y si todas las mujeres que la conforman en una sola fueran el problema?

Estoy segura de que si quisieras descubrir a La Mujer Vestida, te harías estas preguntas, incluso otras y estarías deseando leer «Esqueletos en el sótano» (3º de la trilogía y la novela que finaliza el ciclo) para obtener respuestas que quizá no esperes.

La Mujer Vestida es el reflejo de muchas mujeres que no se atreven a contar el porqué de caer en la tentación de caer siempre en el mismo error; el de confiar y creer.

…Y como diría mi amigo el periodista, narrador en 1ª persona de estas tres historias:

«To er mundo no eg bueno»

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