La gran mayoría de personas piensa y están convencidas que ir a la presentación de un libro es un tremendo aburrimiento.
Yo nunca había podido asistir a ninguna de cualquiera de mis colegas escritores. Mi otra profesión me lo impedía por motivos de horario, ya que entre semana era más difícil para mí trastocar mis horarios de clases, me resultaba imposible terminar antes de las once de la noche y ya se sabe que las presentaciones son entre semana y a horas más tempranas como las siete o las ocho.
Ahora las circunstancias han cambiado y por fin puedo disfrutar algunas tardes tan sólo para este mundo de letras y lo concerniente a él.
Acudí a la presentación de un colega escritor, era mi primera vez. Fue una lástima porque se hizo en un auditorio estupendo y acudieron cuatro gatos pelaos.
Es cierto que, si sólo se habla de la novela y no eres conocedor de la obra y el autor/a tal vez puede resultar el evento un tanto menos ameno.
Yo tenía mi primera presentación de ABRE LAS CARTAS en pocas semanas. Decidí que lo haría como si fuera una entrevista de televisión a un personaje famoso.
Ese día no hubo danza o lecturas dramatizadas o canto en directo. Hubo música ambiental en un lugar especial, MALASAÑA, donde se sirven bebidas y cócteles, etc… La decoración era vintage y exquisita y daba una sensación muy acogedora.

Llegué a MALASAÑA una hora antes de que empezara todo el evento y dispuse las sillas en filas como el patio de butacas de un teatro y alrededor más sillas con mesitas auxiliares.
Mi editor, la presentadora (una de mis alumnas que me hacía el favor) y yo, nos sentamos frente a los invitados tras una mesa. Teníamos a nuestra espalda un gran ventanal de cristal a través del cual se podían contemplar las vistas al castillo de Altamira de Elche con todo el esplendor de nuestras palmeras , consideradas patrimonio de la humanidad.
Acudieron familiares, amigos, colegas y gente nueva por conocer. A pesar de los nervios y las emociones todo resultó un gran éxito.
Me entrevistaron y conté cosas de mi vida, de mi manera de escribir, hablamos del libro, leí algunos fragmentos y al finalizar todo, con una música penetrante de fondo, leí un corto relato sobre el significado de las palabras para mí.

La firma de ejemplares fue como una inyección de adrenalina, estaba llena de alegría y emociones. Hubieron reencuentros y gente desconocida que me dijeron palabras preciosas. Me sentí muy arropada y querida.
Al llegar a casa iba pensando en cómo quería organizar la siguiente presentación.
Sería en un teatro. Pero eso os lo contaré en otro post.
