

Cuando los lectores me preguntan cuál de las tres novelas de la trilogía Crónica de un periodista en paro, leería primero, ya que esta trilogía se puede leer en el orden que se prefiera, no tengo la respuesta. Cada quien somos un mundo y dependiendo también de las circunstancias de cada uno, cada historia es acertada o quizá no.
Abre las cartas, es la más impactante, según los lectores. Creo que el personaje del doctor y la anciana Mariana Gálvez, dan mucho juego y proyectan en la historia un dinamismo sorpresivo que no deja indiferente a nadie. También es verdad que llama la atención el crudo erotismo que se refleja en las cartas del doctor, siendo un anciano y la gran capacidad para controlar la mente de cualquiera que esté cerca de él.

En La Mujer Vestida, la melancolía, al mismo tiempo que intentar, por todos los medios,reinventarse es una constante.



Es una novela para leer despacio, para digerir la decisión que esta protagonista ha tomado hacia el desenlace de su vida. No obstante, a pesar de la melancolía, la lectura está llena de amor y superación y ganas, al menos las ganas de intentar salir a flote bajo cualquier circunstancia. El personaje del periodista, junto a la protagonista principal de la trilogía, forman un tándem especial y que no deseas que se rompa.


En Esqueletos en el sótano, la gran mayoría de lectores me dicen que de las tres historias, esta es la más rápida de leer. En esta tercera, que podría empezarse a leer en primer lugar, hay un final de esperanza pero antes de llegar a ese final, existe un proceso. Aquí, los lectores descubren la otra mitad de la vida que la protagonista de La Mujer Vestida no ha contado. Al conocer esta parte, se responde a preguntas que en las otras dos novelas se dejan en el aire. Esqueletos, es una novela que duele pero a la vez alienta, es dinámica y muy entrañable.


Por eso: nunca sé cuál elegir para el lector, depende de lo que quiera experimentar y sentir cada cual en el momento en el que se disponga a leer. Puedo decirte lo que experimenté con cada una al escribirlas.
En Abre las cartas: Nostalgia y alivio. El experimento llegó a buen puerto y logré quitarme una losa pesada del subconsciente.
En La Mujer Vestida: Fueron idas y venidas durante el proceso de su escritura, fue la más difícil de narrar porque la mayoría de capítulos se convirtieron en heridas que sanar y eso no sucede de un día para otro. Tuve que tomar bocanadas de aire para poder continuar y al fin, me di cuenta que era una catarsis necesaria poder escribir sobre lo que casi nadie se atreve a reconocer cuando cae en la mierda.
En Esqueletos en el sótano: me di cuenta que era necesario para cerrar una etapa y abrir otras. Durante la escritura disfruté al darme cuenta de la capacidad que poseemos los seres humanos para continuar a pesar de los pesares. Y durante el trabajo diario fui convenciéndome de que aún quedan buenas personas en nuestro mundo alocado en las que se puede confiar.
Mi opinión, puedes empezar por la que más rabia te de, al final, las tres lecturas te llevarán a donde esperas.


