¿Cuánto tiempo pierdes en perder el tiempo? Depende de lo que entiendas por «perder el tiempo».
Yo, el suficiente para reinventarme y desbloquearme cuantas veces sean necesarias. No es hablar fácil, es hablar con la experiencia de haber estado en esa piel
¿Y si te tomas tiempo en perder el tiempo, simplemente? Quizás todos esos segundos, minutos y horas que crees que estás malgastando te sirvan para conectar. ¿Con quién? Con la persona más importante que existe en tu vida, tú.

A veces creemos que perdemos el tiempo en las cosas que hacemos o en las que no hacemos. Nos preguntamos para qué nos sirve tanto esfuerzo y sacrificio para perseguir, para realizar un sueño, objetivo, proyecto, idea. Como quieras llamarlo. Fíjate que ahí ya estás malgastando segundos en el reloj al pensar las cosas dos veces, porque cuando algo se piensa de más se estropea, date cuenta.
Improvisa, porque el arte siempre te espera. Al arte no le importan tus cambios de humor porque él siempre va a estar ahí esperándote con paciencia para que te decidas a encontrarlo si lo has perdido o si crees que nunca lo has tenido. No te excuses, si no funciona cambia de marcha o apéate, porque cuanto más te justifiques más tiempo estarás desperdiciando.
Todos nos bloqueamos en algún momento de nuestra vida tengamos la profesión que tengamos. Porque la consecución de vivir en tan cambiante como las mareas y todos esos cambios implican consecuencias y si tuviéramos que lamentar nuestras desidias, no perderemos sólo el tiempo también perderemos la esencia, esa chispa que enciende la ilusión para continuar sea como sea y pese a quien pese.

El arte siempre te espera, vamos a darnos cuenta. El bloqueo y el desencanto es estar en desacuerdo con uno mismo. Las circunstancias son las que proyectas, lo bueno es que si lo que proyectas no te satisface puedes solucionarlo. ¿ Cómo? Reinventándose, evolucionando. Porque ningún camino está hecho de rosas, todos están llenos de piedras que hay que sortear. Tienes pies y tienes ojos, tú decides por dónde caminar hasta llegar a tu objetivo.

Y si no llegas es que aún no es el final, continúa pues, disfruta del trayecto por muchas montañas rusas que te den vértigo. Y si no tienes pies que te ayuden a caminar y ojos con los que mirar hacia donde vas: resetea, piensa, respira y date cuenta de que algo falla en esa cabecita. Si es así, no pierdas el tiempo en perder el tiempo lamentando. No te agobies, organiza, simplifica, prioriza. La vida es muy corta y hay que hacerla muy ancha.
Vamos a darnos cuenta.

